Fitero 1952
jueves, 1 de enero de 2026
martes, 19 de enero de 2021
Las películas de Fausto Palacios Martínez
Primera película, 10,02 minutos
Segunda película, 15,08 minutos
Tercera película, 15,10 minutos
1916. Fernando Palacios Pelletier, Joaquina Martínez Labarga y sus cuatro hijos, Fernando (1868-1938) Isabel (Fitero, 1869), Luis (1895-1947), Fausto (1899-1974).
Más información en este Blog: página Películas de Fausto Palacios.
miércoles, 7 de agosto de 2019
martes, 3 de julio de 2018
Superconductividad, Fernando Aznar Pérez
SUPERCONDUCTIVIDAD
Por Fernando Aznar Pérez
Hace unos días estuve en Madrid en un simposio organizado por la fundación
Ramón Areces donde un grupo de investigadores de todo el mundo nos hablaron de
los últimos avances conocidos sobre este fenómeno físico.
La Superconductividad es una propiedad que se observó al principio en la
materia a muy baja temperatura, en torno a los 273 grados bajo cero. En esas
condiciones, la resistencia eléctrica de la materia desaparece y la corriente
eléctrica circula por ella casi sin oposición; es decir, sin resistencia. Entonces,
la corriente eléctrica que circula por un material con dicha propiedad no lo calienta
como a veces sucede en los hilos de la luz. Así, la electricidad que se
perdería, en forma de calor, en el transporte desde la Central hasta nuestras casas
sería muy poca, como pequeño sería el “consumo de luz” en nuestras casas y en la
industria, con lo que “el recibo de la luz” se reduciría también en una
cantidad importante.
Esta propiedad de la materia ya se nos explicaba en clase hace casi 40
años. Pero también se nos decía que conseguir utilizarla en provecho humano,
lograr materia supercoductora a temperaturas superiores a cero grados nos llevaría
unos cuantos años más. Desde entonces, los investigadores han intentado conseguir
materiales con superconductividad estable a temperaturas superiores a los cero
grados, por ser esas las temperaturas en las que se desarrolla la vida de los
humanos.
En el simposio antes mencionado, se habló de cómo estaba la cuestión del aprovechamiento
humano de la superconductividad, si ya había materiales superconductores,
naturales o artificiales, estables a temperaturas por encima de cero grados y con
qué tipo de materiales concretos se habrían conseguido semejantes avances.
Pero, por lo dicho allí, la pretensión de conseguir superconductividad estable
por encima de los cero grados todavía no se ha conseguido. Solo se ha observado
durante un tiempo pequeñísimo, en unos materiales de diseño, conseguidos
artificialmente, llamados cupratos,
constituidos a partir del cobre. Pero la oportunidad de conseguir esa
estabilidad deseada a temperaturas por encima de los cero grados, está cada vez
más cerca.
No obstante, el proceso de investigación hacia la obtención de nuevos
materiales, alguno de los cuales ha mostrado unas propiedades magnéticas
singulares, conlleva un gran avance en el conocimiento y aplicación del
magnetismo de alta intensidad.
El logro más famoso obtenido sobre la aplicación del magnetismo de alta
intensidad es, hasta el momento, el Mag-lev (del inglés: Magnetical
levitation). Un tren colgado de un carril que discurre por encima del techo o bien
circula en el aire sobre raíles convencionales de material magnético a causa,
en ambos casos, de fuerzas magnéticas de elevada intensidad.
Lo sorprendente es que dicho tren cuelga pero sin estar en contacto con el
carril, ni con los raíles del suelo, en cada caso. El vehículo se mueve en
contacto con el aire, por lo que su rozamiento es prácticamente nulo. Lo que
significa otro ahorro energético más. Consultar en Wikipedia la entrada Maglev.
En el proceso de investigación mencionado, además de la composición química
de los materiales y la temperatura –de las que veníamos hablando–, se han
introducido conocimientos como la estructura cristalina de la materia y sobre
todo de la presión, que han permitido, si no conseguir el objetivo planteado –superconductividad
estable a temperaturas sobre cero–, si obtener una gran cantidad de nuevos
materiales artificiales –superconductores y no– que aplicados al estudio de
nuevos tipos de Campo Magnético. Creo que es el futuro. ¿Qué otra cosa que
levitación supuestamente magnética, no es la tracción de los platillos volantes
que observamos en nuestras sesiones infantiles en el cine?.
¡Vamos!
Como nos decía nuestro profesor al explicarnos dicha materia, “el día que se pueda utilizar la
superconductividad por las personas, merecerá mas la pena tirar los aparatos de
casa a la basura y sustituirlos por otros nuevos con material superconductor”. Tal
vez entonces, hace cuarenta años, se hubieran podido vislumbrar las cosas así. Pero
en estos momentos, por lo que se dijo en el simposio, la
cosa no será “ni tanto ni tan calvo”.
sábado, 17 de marzo de 2018
EL SOBRECLAUSTRO
Foto: Eduardo Aznar Martínez
"Ni por fuera ni por dentro hay concesión alguna a la figuración, adornos o elemento alguno que aporte amenidad al conjunto, sino la casi total lisura de paredes, columnas y bóvedas. Su encanto se reduce a la sencillez y armonía de sus líneas estructurales, que recuerdan mucho a la extrema austeridad de El Escorial, y de alguna manera simboliza en el plano estético el ideal de máxima disciplina y sobriedad que procuraron imponer los abades posteriores a los Egüés." Del libro "El claustro del Monasterio de Fitero", Eduardo Aznar Martínez, 2018.
miércoles, 27 de diciembre de 2017
martes, 5 de diciembre de 2017
Fitero 1952
FELIZ NAVIDAD 2017
Y
PRÓSPERO 2018
1952
Vídeo de José Luis Pérez
Texto de: Fernando Aznar Pérez
"1952 - 65 tacos"
Pequeño obsequio de Mª Asunción Fernández a todos los nacidos
y todas las nacidas en Fitero en 1952
1952 - 65 tacos
Nos hemos reunido aquí
los nacidos el año 1952 y acompañantes, por nuestro vínculo o relación con
Fitero, para celebrar el haber podido llegar a los 65 años de estancia en el
mundo de los vivos.
Cuando era más joven,
cuando todos éramos jóvenes, me llamaba la atención lo viejas y gastadas que estaban
las personas mayores de la misma edad que ahora tenemos nosotros. Tenía la
impresión de que la mayoría no estaban para nada, y que se conformaban con vivir
esperando a la muerte en lo apacible de nuestro pueblo. Sin embargo os miro, me
miro a mi mismo, y no se me despierta para nada el recuerdo de aquellos ancianos
si no es para reparar en que nosotros, a la misma edad, estamos mucho mejor. La
mejora en los medios de producción y la utilización generalizada de maquinaria
ha permitido a nuestra generación no llegar a esta edad tan gastados como
nuestros ancestros. Afortunadamente, hoy día hacerse mayor permite, en términos
generales, vivir mas y con mejor salud que la que tuvieron nuestros padres y
abuelos. Junto a la mejora en las condiciones de vida, en la alimentación, está
los programas de detección precoz de enfermedades, revisiones médicas
periódicas, las campañas de información y concienciación ciudadanas, vigilancia
y control de los productos alimenticios, etc., recursos habituales en nuestras
sociedades avanzadas que nos han permitido alcanzar una media de vida que hace
unos años nos hubiera parecido imposible.
Nosotros hemos envejecido de otra manera. Hemos envejecido mejor. ¡Vamos!,
que cuando nuestros padres y abuelos casi no podían moverse, nosotros podemos
contarlo y muy bien, en general.
Es verdad que tenemos
que aceptar cambios y limitaciones, pero también estamos en condiciones de
seguir viviendo de forma activa y saludable. Tenemos posibilidades es viajar,
practicar algún deporte, aunque solo sea andar… – subir a la Atalaya, un paseo por Roscas, las
Desillas y el Combrero; subir y bajar al Baño, bajar y subir a Cintruénigo por
“el camino la Huerta”. En esto nuestro pueblo ofrece una gran variedad.
Otra cuestión que no se
puede dejar de tener en cuenta es la de conocernos mejor. A esto le hemos
dedicado poco tiempo desde que nos hicimos mayores. Cierto es que cuando éramos
niños hacíamos mucha vida en común, lo que permitía que llegáramos a conocernos
bien y a disfrutar de la vida juntos. ¡Con lo que gozábamos juntos cuando
éramos críos! «Los tres navíos», «el marro», «tártaros y mongoles»,
«churritaina, media-manga y mangotón», «un vaquero», ¡eh, José Miguel! Bien es
verdad que, como decía el cómico, entonces era “los niños con los niños y las
niñas con las niñas”.
Pero el ser humano
cambia, es diferente en cada uno de los periodos de vida que le toca recorrer.
Y al hacernos diferentes conforme cumplimos años, olvidamos aquellas relaciones
infantiles y juveniles, en definitiva, dejamos de conocernos. Pasamos a tener
otras obligaciones, otras expectativas que ocupaban la mayor parte de nuestro
tiempo. De estas carencias nos damos cuenta
demasiado tarde. Por eso, bienvenidas sean estas reuniones como la de
hoy. Estaría bien hacer alguna más a lo largo del año. O repetir esta todos los
años. No sé. Estaría bien hacer algo más para retomar esa complicidad entre
nosotros que tuvimos cuando éramos niños. ¡No lo dejemos para más adelante! Estoy
pensando en excursiones, charlas y debates, cursillos de formación, talleres de
prácticas, de música, etc. Tal vez estaría bien crear una organización, un
grupo, para estructurar las mencionadas actividades. Habría que pensarlo.
O simplemente, si os
encontráis con alguno de nosotros cualquier día en la calle, pararos a hablar.
Entablad una conversación. La salud, los hijos y nietos. Aprovechemos para
conocernos de nuevo un poco más.
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